Hablamos con Catalina Arana sobre fracaso, liderazgo y la cultura del palo que tenemos en Colombia

EP20

Hay conversaciones que te recuerdan que el liderazgo no se aprende en un MBA y esta fue una de esas.

Catalina Arana es administradora de empresas, hizo un MBA internacional y ha trabajado en compañías como Kimberly-Clark, Ford Motors y Chanel. Fue gerente de mercadeo de Colsubsidio a los 33 años y hoy es gerente de mercadeo en Savvi Nutrición, la empresa de alimentación funcional cuyo director científico es el reconocido Carlos Jaramillo.

En paralelo ha emprendido restaurantes, una plataforma de empleo y hoy dicta consultorías y clases en especializaciones de mercadeo.

No habla de liderazgo desde la teoría, más bien dice que lo “está aprendiendo a los golpes”, liderando equipos donde conviven personas veinte años mayores que ella con otras diez años menores.

Esto es lo que nos dejó hoy que puede ser, fácilmente, una clase magistral de gestión de equipos y liderazgo.

El fracaso no es equivocarse, es no aprender

El error más común que cometemos al hablar de fracaso es asumir que eso  y equivocarse son lo mismo, pero no.

Para Catalina el fracaso es nunca intentarlo o, mejor, intentarlo, caerse y no aprender nada; sino quedarse en la zona de confort por miedo a ser marcado en tu círculo profesional y esa es la trampa.

Porque equivocarse no es fracasar y aunque suene a frase cliché,  es no evolucionar a partir del error. 

Lo que está mal en cómo hablamos del fracaso en Colombia

Este fue el punto que más sorprendió de la conversación, Catalina cree que el miedo al fracaso en Colombia no es individual, sino cultural. Que tenemos conversaciones violentas, que somos críticos antes que constructivos y que cuando alguien se atreve a lanzarse al agua, lo primero que hacemos es darle palo.

Pone dos ejemplos:

Rappi, una compañía colombiana que ha crecido a pulso, da empleo y representa al país afuera, y que como todas,  tendrá cosas por corregir, claro. Pero reconoce que el tono con el que se habla de ella no es el de un país que reconoce a sus emprendedores, es el de uno que prefiere demolerlos.

De los candidatos presidenciales, dice ella, sin importar de qué lado están, lo único que sabemos hacer es darles palo y más palo, en lugar de reconocer que por lo menos tuvieron las agallas de pararse al frente y decir algo.

Si desde la sociedad viéramos primero lo bueno, dice Catalina, permitiríamos más el fracaso y la gente se atrevería más. Suena obvio, pero como nada lo es, no lo estamos haciendo.

Los 3 aprendizajes de liderar en empresas de 20.000 personas y de 40

Catalina pasó de gerenciar mercadeo en una compañía de aproximadamente 20.000 empleados a hacerlo en una de 40 y nos deja los aprendizajes que le han marcado como líder.  

  1. Estar siempre dispuesta a aprender. No solo de los de arriba; también de los del lado y de los de abajo. El cargo no te da el conocimiento, te da la responsabilidad de seguir buscándolo.
  2. Entender la cultura organizacional antes de mover una sola pieza. Catalina reconoce que en la universidad pensaba que la cultura organizacional era un intangible al que no había que prestarle atención. Hoy sabe que los primeros dos o tres meses en una empresa son los más importantes, no para producir, sino para leer cómo se mueve la gente, qué tono se usa, cómo se presentan los proyectos. Si no lees bien la cultura, no avanzas, por más bueno que seas técnicamente.
  1. Construir red de apoyo en todas las direcciones. Y aquí hay una imagen que vale la pena rescatar, porque cuando uno sube en una organización, dice ella, es como subir una montaña. Hay menos oxígeno arriba, estás más solo, no te mueves tan fácil como cuando estabas abajo. La red de apoyo no es opcional, es lo que te permite seguir respirando.

El sándwich generacional que están viviendo los líderes hoy

Esta parte de la conversación fue reveladora, porque Catalina describe lo que muchos líderes de su generación están sintiendo pero pocos nombran sobre estar en la mitad de un sándwich.

Por un lado, la generación que trabajaba de 7 a 7, que entregaba lo que el jefe pidiera a la hora que lo pidiera, que asumió las horas extra como parte del trabajo.

Por el otro, una generación que valora la flexibilidad por encima del salario. Que prefiere ganar menos a cambio de trabajar híbrido. Que cuestiona si hay que venir a la oficina una vez por semana o una vez al mes.

Y en la mitad, líderes como ella tratando de no romper a ninguna de las dos.

Su forma de manejarlo con los mayores fue a través de la humildad. No llegar a imponer, no decir “esto se hace así porque yo soy el nuevo jefe”. Sino sentarse, celebrar lo que se ha venido haciendo, aprender de eso y construir encima. Coequipo, no jerarquía.

Y cuando alguien no se deja liderar, Catalina es directa sobre que hay que tomar decisiones a tiempo. Intentar primero sentarse, conversar, ofrecer un plan; pero si después de varios intentos el detractor sigue ahí, no hay que postergar la decisión. Porque le hace la vida imposible no solo al líder, también al equipo.

Lo que casi nadie hace al cerrar un ciclo laboral y debería hacer

La mayoría de la gente sale de una empresa, cierra la puerta y arranca con la siguiente, pero Catalina hace algo distinto.

Cuando cierra un ciclo, se sienta con un cuaderno y se hace tres preguntas: 

Qué aprendí
Qué pude haber hecho mejor
Cómo fue mi proceso.

Lo escribe, lo tacha, lo revisa. Y entra a la siguiente compañía con los aprendizajes encima, no con los reflejos repetidos.

Es un ejercicio simple que casi nadie hace y termina convirtiéndose en un tremendo ejercicio terapéutico. 

Qué es el éxito cuando ya no necesitas tenerlo todo en diez

Cuando Catalina habla de éxito, recurre a la imagen del círculo con los ejes de la vida donde están familia, salud, amor, salud mental, espiritualidad, dinero.

Durante mucho tiempo creyó que el éxito era tenerlos todos en diez y hoy sabe que eso no existe.

El éxito, dice, es intentar, lanzarse, aceptar que a veces toca priorizar el amor, a veces la economía, a veces la familia y estar bien con eso.

En la conversación apareció otra idea que vale la pena dejar dicha y es que con los años, el círculo se simplifica. Uno pasa de estar pendiente de cuatrocientas cosas a estar pendiente de cinco y entre menos cosas tengas que controlar, más feliz vas a ser.

El éxito no es llenar el círculo, es saber qué cosas dejar por fuera.

El verdadero reto del marketing en categorías nuevas

En Savvi, Catalina lidera el marketing de una categoría que la mayoría del país todavía no entiende que es la alimentación funcional donde el reto más grande no es vender, sino educar.

El colombiano, dice ella, es incrédulo por naturaleza. En una feria reciente escuchó a personas decirle a la cara “eso es mentira”, “eso es puro marketing”. Educar a una sociedad entera sobre por qué importa lo que se mete al cuerpo cuesta mucho dinero, mucho tiempo y mucha paciencia.

Nos ha dicho que el mejor regalo que te puede dar el marketing es trabajar con un producto en el que genuinamente crees, que tenga ciencia detrás, un propósito real. Y que ese propósito esté alineado con que el producto sea, efectivamente, bueno.

Porque hay muchas compañías con un propósito hermoso y un producto mediocre, pero ahí no hay marketing que salve a nadie.

Lo que más le costó aprender sobre soltar el control

Catalina viene de un colegio estricto y una casa exigente, dice que eso la hizo meticulosa y controladora. Le sirvió para llegar donde llegó, pero también le pesó.

Lo más difícil de aprender no fue técnico sino soltar el control. Dejar ir la idea de tenerlo todo perfecto y reconocer el ser humano más imperfecto del universo que era.

Quiere vivir en paz y trabaja en función de eso. Dice que muy pocos líderes en posiciones altas se atreven a reconocer esto en voz alta.

Ya para cerrar.

Lo que dejó esta conversación es que el liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, ni de subir más rápido, ni de llenar todos los ejes del círculo al tiempo.

Se trata de aprender, soltar, construir con los que están al lado y, sobre todo, de dejar de darnos tan duro entre todos. Eso no lo enseña ningún MBA, lo enseña la vida y conversaciones como esta.

El episodio completo, a continuación:

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Imagen de Juan Carlos Samper

Juan Carlos Samper

CEO de WeAreContent Más de 25 años trabajando y desarrollando el marketing digital en el mercado hispano.

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